Dios no existe

“La ciencia volvió obsoleta a la religión”

La ciencia y la religión exploran la realidad desde diferentes perspectivas. Mientras la ciencia estudia cómo funcionan las cosas, la religión busca además, su origen y significado. A pesar de que la ciencia nos permite conocer la creación de Dios, ella no puede responder a preguntas como: “¿Por qué existe el universo?”, “¿Por qué existimos los seres humanos?”, o “¿Cuál es nuestro destino?” Estas cuestiones están fuera del alcance de la ciencia; sin embargo, podemos encontrar las respuestas a través de la religión.

La ciencia sin religión es coja; la religión sin ciencia es ciega.” — Albert Einstein

“Existimos por azar”

Si nuestra mente fuera solamente un resultado accidental de ciertas reacciones químicas, entonces no tendría más valor que un puñado de tierra. Si esto fuera verdad, ¿confiaríamos en nuestras propias observaciones, pensamientos o sentimientos? Si no somos más que moléculas que se mueven al azar, ¿cuál sería, entonces, el valor de nuestras vidas?

Usamos la palabra “azar” para describir una combinación de circunstancias imprevisibles e inevitables, y por lo tanto, sin ningún tipo de patrón. Pero no debemos descartar la posibilidad de que algún día podamos descubrir cierto patrón en estas circunstancias imprevisibles. Etiquetar algo como “azar” o “casualidad” no niega la posibilidad de una causa o un propósito divino. Es más, cuando algo sucede “al azar”, esto significa que no podemos comprender todo por nuestros propios medios.

“¿Puede Dios crear una roca tan grande que ni siquiera Él mismo puede levantarla?”

¿Puede esta pregunta probar que no existe un Dios todopoderoso? Es fácil restarle importancia a Dios con un rompecabezas lógico, pero así y todo, nuestro conocimiento limitado no siempre nos permite comprender todos los conceptos, ni mencionemos la magnitud del poder absoluto de Dios.

Trata de imaginar el “infinito”. Utilizamos el símbolo “∞” para representar esta idea, lo que funciona bastante bien en ecuaciones matemáticas. Sobre papel, podemos añadir dos infinitos juntos o demostrar que un infinito es más grande que el otro. Pero, ¿cuánto de esto podemos comprender realmente? La cuestión está simplemente más allá de nuestro alcance cotidiano.

Del mismo modo, Dios está más allá de la lógica humana. Debemos esforzarnos para encontrar las respuestas a las preguntas más profundas acerca de Dios, tales como, “¿Por qué Dios me creó?” o “¿Qué tiene que ver Dios con mi vida?”, y no apresurarnos a rechazarlo por un simple rompecabezas de lógica.

“Demuéstrame que Dios existe”

¿Puedes medir la luz con una regla? No. No porque la regla sea inútil, sino porque la regla no ha sido diseñada para ese propósito.

¿Puedes usar un microscopio para demostrar que existe “la justicia”? No. No porque el microscopio sea inútil, sino porque el microscopio no ha sido diseñado para ese propósito.

La ciencia nos enseña muchas cosas, pero fue diseñada sólo para tratar con el mundo físico. Siendo criaturas con sentidos limitados y utilizando instrumentos limitados, no podemos ni probar ni refutar la existencia de un Dios eterno. Nosotros creemos en Dios, no porque podamos verificar científicamente su existencia, sino porque Él se revela ante nosotros.

“¿Por qué Dios no se manifiesta?”

El hecho de que Dios se aparezca en el cielo no haría ninguna diferencia para nosotros. Es cierto que “vemos para creer”, pero aún así, no tendríamos ninguna razón para obedecer a Dios.

Sin emabargo, Dios se nos revela a través de formas más significativas. Dios revela su grandeza en la naturaleza para que podemos sentir su presencia desde los diminutos átomos hasta las enormes galaxias. Dios revela su carácter en Jesucristo, quien vivió y enseñó entre los seres humanos. Dios revela su sabiduría en la Biblia, la cual nos enseña a confiar en Él y a vivir una vida plena. Dios revela su amor a través de la oración, consolando nuestras penas y ayudándonos a superar nuestras dificultades. Dios revela su poder transformador a través del Espíritu Santo, aquél que habita en nosotros.

Dios persuade, pero no te obliga a creer. Al final, la decisión es tuya. Si le das a Dios el beneficio de la duda y sigues sus enseñanzas, entonces experimentarás por ti mismo que Dios realmente existe.

Conclusión

La cuestión de la existencia de Dios es más que un debate filosófico. La existencia de Dios es fundamental a la hora de tomar decisiones, establecer metas y decidir nuestro destino final. Mientras que la ciencia abre nuestros ojos al mundo que nos rodea; la fe en Dios abre nuestros ojos a una verdad, un propósito y una esperanza mayores.

Creer en Dios no es aceptarlo a ciegas, sino tener la determinación de conocerlo y aprender todo acerca de Él. Considera la posibilidad de dejar que Dios tome parte en tu vida, y descubrirás lo que muchas otras personas ya descubrieron: Dios realmente existe.

La Verdader Lglesia de  Jesús

Editor

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